El último refugio

He de labrar
tus rincones clandestinos
hasta que el deleite se haga flor.

Esta expedición comienza
en la falda de tus cumbres,
tras la sombra de tus pasos,

surco a surco
me colmo del néctar
contenido en el vaivén de tu prisa,

tras el serpenteo
de todos tus rasgos
me embriago con tu lozanía.

Ensortijados caminos
que me guían a tu floresta,
al ocaso de tus inhibiciones,

en la espesura del follaje,
la gruta
donde se aloja el secreto de la vida,

ese cálido nido
que convertiré en mi refugio
si me invitas a mudarme en su interior.

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