Reminiscencia de un abrazo

Te convertí en un eco insofocable,
en esa borrasca
que galopa en mi interior.

Ante el vestíbulo del invierno,
comienzo un rastreo frenético,

hallar las puntadas exactas,
esas que están hilvanadas
con la calidez de una nana,

con ese zurcido invisible,
para que no se distingan
los desgarros de mi sombra,

En la antesala del tormento,
busco la manta
que mitigue el frío de mi alma,

esa frazada
que se equipare a tu regazo,
con esencia a petricor.

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