Suicidios literarios

                     Ya ni
la muerte chiquita me toca.

Después de mil intentos inexactos
todavía me quedan
nuevas formar por ensayar.

Prueba y traspié,
persistencia radicada
en la autosuperación.

Siguiendo el furor por cunetas
y barrancos, reiteradamente,
impacto en el tedio de la realidad.

Pero hay que puntualizar,
que tras mil suicidios programados
aún me subsisten las ganas de existir.

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